No hay necesidad de invertir grandes sumas de dinero en componentes sobrecargados si sólo conectas tu máquina a un triste monitor con renderizado limitado! Como una de las compras más importantes (y duraderas), la elección de un monitor no debe dejar nada al azar: si hay un periférico que no se puede disociar del uso de una computadora, es la pantalla. Uno puede imaginarse un futuro – quizás no tan distante – donde las pantallas serán reemplazadas por cascos o gafas de realidad virtual/aumentada, pero el futuro aún no ha llegado y los jugadores de todas las categorías se quedarán con este imponente monitor durante muchos años… ¡así que bien podríamos elegirlo! Una vez que un tubo de rayos catódicos y ocupando un enorme espacio en nuestro escritorio, el monitor – si sigue siendo imponente – se ha vuelto singularmente más delgado. La revolución del LCD ha ido por este camino y, con ella, los monitores a menudo han ganado en diagonal lo que han perdido en profundidad. Los mayores recordarán con cierta nostalgia la compra de sus primeras 17 pulgadas… o incluso 19 pulgadas para los ricos. Hoy en día, es difícil conformarse con una simple de 22 pulgadas, pero las cosas no son más sencillas, al contrario.